miércoles, 10 de octubre de 2012

IF YOUR ARE MISSING DON´T DOUB...GO WITH US!!!

     Eramos cuatro, cuatro cracy fitch a eso de las 11 y pico en un día grisáceo, espeso y neblinoso. Empezamos a ascender desde el refugio de Ansó en la provincia de Huesca. Nuestro Tiguan, sí nuestro por unas horas, lo dejaríamos aparcado y tomaríamos la decisión de lanzarnos a la ascensión del mítico pico de 2366 metros. Sin más miramientos nos encontramos unos jacos y yeguas y también una cebrilla a la que casi sacan con anterioridad del auto por buitre. Pero sigamos narrando lo acaecido en esta mañana de Domingo día de Nuestra Señora del Rosario: serpenteadas cornisas, cuestas empinadas y algún que otro arroyo desecado por la carestía de agua de esta estación estival empezamos arduamente algunos de los miembros de la expedición la subida con magníficas vistas y bellos parajes y naturaleza agreste y algún que otro Hedëlbais desconocido en la ruta según decían los foráneos del mítico y difunto Camille. 


Sin más preámbulos, llegamos a Mordor después de recorrer una gigantesca herbácea y empinada senda, como digo nos encontramos con nuestros miedos...
Si quieres volvemos dijo un miembro de la expedición a Tahúr
a escasos metros de la cima
Era un sitio con chirimiri pero muy neblinoso con oquedales en la parte izquierda del camino y por fin empezó lo bueno, lo que esperábamos sudar a saco y alcanzar la gloria de aunque solo fuera rozar el techo de la montaña. Ibamos en plan grupo pero a un sujeto llamado Tahúr le dio por ir de captain on the bridge y adelantarse y dejar a la tropa rezagada pero después de ver a toda la peña que había visitado de manera más tempranera el collado y ver el aspecto que presentaban chorreando sus cabellos gotas de agua y de ver sus atuendos empapados por la neblina empezó a experimentar cansancio a lo que en seguida se reunió a su cuadrilla y a empezar a chupar rueda como Pantani. Todos queríamos lo mismo hacer cima y aunque el valeroso Aitor dijo al mencionado miembro de la comparsa ya en el tramo final a escasos 100 metros o menos si cabe regresemos a un sitio más protegido del viento que alcanzaba cotas de 14 kilómetros hora pero con niebla que se te colaba hasta la bota de trecking pues ni por esas nos detuvimos y después de muchos esfuerzos, algunos dirán va yo me hecho dos pitillos mientras subo y voy de rositas pero no solamente Toro podía hacer eso y más. 
Una vez en la cima Carlos que me había prestado amablemente sus bastones y no paraba de decirme que respirara por la nariz y anduviera dando pasos cortos pidió la foto de rigor de los mosqueteros y así regresamos con cautela para evitar fatídicos traspiés que nos hubieran llevado según comentó uno de los crazy fitch primero al refugio y después de regreso en helicóptero hasta Ansó. Teníamos una fotógrafa naturalista que no paró de hacer las susodichas fotos de los bellos parajes que a la vuelta después de almorzar en un repecho tomó. Salió el sol y paró el viento con lo que casi pudimos tomar el sol durante unos minutos que sentaron a gloria.
Una vez abajo tomamos un cafeliillo y nos fumamos hasta el Tiguan de Toro e Inés. Ya de vuelta a casa tanto la copiloto como Bumburi cayeron rendidos de cansancio y yo hablando con Toro del Barsa-Madrid como buen Tahúr pronostiqué y acerté el resultado del match: 2-2.

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